Apareados.
Un poema + afirmaciones + taller de journaling.
Esposo mío, quiero el divorcio.
Esto entre nosotros.
Un anillo,
un contrato,
una promesa frente a nuestros seres queridos.
Se me ha quedado pequeño.
No alcanza a contenerlo.
El papel me hace dudar
si estamos juntos en respuesta a él
o a nosotros.
Es compromiso.
Y esto es más grande.
Dicen que los buitres aparean de por vida,
y que cuando uno muere,
el otro se desorienta hasta perderse.
Suena dramático.
No creo que me desoriente hasta morir.
Pero este hilo invisible que me ata a ti
es primal,
como el de un elefante
que regresa al hogar de su alma.
Y mi alma regresó a la tuya.
Nos encontramos.
Son dos décadas.
Y a pesar de mis intentos de negarlo,
de sabotearlo,
de pelearlo,
porque esta vez sí—
se acabó.
Pero no acabó,
porque llegamos apareados.
Aquello no fue conocernos,
fue reconocernos.
Y el matrimonio,
o su ruptura,
no lo puede cortar.
Hay algo más grande
que lo que entiende mi mente,
que me regresa a ti.
Yo soy tuya,
y tú eres mío.
Y el matrimonio
se le quedó chiquito.

